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Guía del Petróleo y Gas

La industria mexicana del GLP vive uno de los mejores momentos

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La industria mexicana del GLP vive uno de los mejores momentos

El fin del monopolio de Pemex, los bajos precios del combustible en los Estados Unidos, la diferencia de precio con los combustibles líquidos y una robusta infraestructura de distribución, son los responsables del buen momento por el que atraviesa la industria del GLP en México. 22de agosto de 2019.   México es el mayor consumidor de gas licuado del petróleo (GLP) en Latinoamérica. De hecho, este combustible representa el 80% del mercado, frente al 20% del gas natural. Hoy el país azteca atraviesa por uno de los mejores momentos para este combustible. A su paso por Colombia para participar en el Segundo Congreso Internacional del GLP, organizado por Gasnova, el presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de GLP, Luis Landeros, habló con la GUÍA DEL GAS sobre el círculo virtuoso que está viviendo la industria en este país. De acuerdo con Landeros, la situación del GLP en México este momento es inmejorable, porque desde 2016 están abiertas las importaciones del combustible y desde 2017 está abierto el mercado al público. “Entonces, las empresas ahora están compitiendo por conseguir el mejor precio posible de parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) o de importaciones, y están también obligados a ofrecerles las mejores condiciones de precio a los usuarios finales, y por lo tanto compiten las empresas entre ellas para poder ganar participación de mercado, cosa que antes no pasaba porque se tenía un mercado totalmente controlado por el gobierno”, dice el dirigente gremial. Dado que durante décadas Pemex fue la caja que sostenía las finanzas del Estado, no tuvo recursos para invertir en exploración, en investigación ni en tecnología, lo que llevó al gobierno anterior a abrir a los privados la industria de los hidrocarburos, y en ese camino se abrió el mercado del GLP. “Lo que viene ahora es reparar el rezago tan grande que teníamos por ese control que tuvimos durante tantos años. Hoy tenemos la oportunidad de hacer las inversiones que no pudimos hacer, reponer los equipos que no pudimos reponer y, sobre todo, tener mejores garantías, mayor crecimiento y más estabilidad en el caso del suministro de nuestro combustible”, señala Landeros. Luego de que terminara el monopolio de Pemex, tanto en producción como en importación del GLP, ahora la estatal petrolera solo produce el 40% de la demanda interna, importa un 20% y el restante 40% pasó a ser importado por las empresas privadas, para cubrir un mercado total de 740.000 toneladas al mes. Precios competitivos El fin del control estatal coincidió con los bajos precios internacionales del GLP. Al ser vecinos del mayor productor de este combustible en el mundo, México se beneficia de los bajos precios en los Estados Unidos. Al momento de escribir esta nota, el precio FOB del butano en Mont Belvieu estaba en 0,37 dólares por galón, una de las cotizaciones más bajas de la última década.     Con estos precios, la diferencia, litro por litro del GLP frente a la gasolina y el diésel es del 60% en promedio, por lo que las conversiones se han reactivado, especialmente para los vehículos que recorren más de 250 kilómetros al día, como el transporte público de pasajeros y las flotillas de reparto. Aunque proporcionalmente el número de vehículos de Autogás es pequeño, pues de un parque automotor de 4,5 millones en Ciudad de México, solo 300 mil se mueven con GLP, Landeros señala que las conversiones se han dinamizado; además por contar con red de 250 estaciones de carga en el Distrito Federal, de un total de 2.500 en todo el país. Sobre Colombia, Landeros dice que la situación es contraria a la de México, pues en el país andino el mayor porcentaje de consumo es de gas natural, por lo que le ve una oportunidad de crecer al GLP. “Lo que se necesita es una condición pareja, en cuanto a los subsidios y en cuanto a las condiciones jurídicas, pues finalmente es un tema de costos. Las empresas requieren certezas y estabilidad normativa para hacer ese tipo de inversiones. En el caso del Autogás se necesitan suficientes estaciones para que las unidades que se conviertan a GLP tengan la facilidad de un centro de llenado cercano, y eso requiere inversión, permisos, normatividad y requiere que el gobierno esté aplicando la ley”, concluye Landeros. \tRelacionado El GLP en Colombia, una industria con muchas incertidumbresEn «GLP»Más de 40 conferencistas de 10 países en el 2º Congreso del GLPEn «GLP»El GLP pide pista para nuevos usos en ColombiaEn «GLP»

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